No sé a qué se debe. Se afirma en ocasiones, que el ser bueno es una característica que favorece nuestra supervivencia como especie. Es lógico, el ser "buenos", hace que nos ayudemos, que colaboremos, que evitemos dejar a otro tirado, y desde luego, eso ayuda a que el grupo tenga muchas más probabilidades de supervivencia que si cada uno va a lo suyo. (Aunque es cierto, que el beneficio individual de ser "malo", puede ser mayor que el colectivo de ser "bueno"). No sé, pero me da igual cuál sea la razón científica de esa conducta. A mí, como a casi todos, me conmueven los gestos de bondad, y me gusta estar cerca de la gente que los practica.
Tuve un tío, ya fallecido, (Nemesio), que no sólo era excepcionalmente bueno, sino que en todos los años que lo conocí, nunca atisbé en él el menor rastro de mácula en su forma de ser y de comportarse con los demás (algo que heredaron sus hijos). No es, ni mucho menos, el único caso. Supongo que si yo conozco personas así, seguro que tú también. Con agradable frecuencia voy conociendo personas, a las que tras tratarlas, incluso años, me dan la impresión de que son buena gente y a las que me extrañaría verles practicar incluso esas pequeñas ruindades y defectos que hasta los buenos han de tener para no ser perfectos.
Son gente incapaz de hacer un mal gesto o un desprecio a alguien, gente que no tiene maldad en sus actos, comentarios, ni deseos, personas honradas que son capaces de ponerse en lugar de los demás de verdad.
Y conozco a tanta gente con esas características que no debo ponerme a nombrarlas, no sólo por el tópico de que me olvidaría de muchos, sino porque me gustaría no dejar a ninguno sin decirle "oye, de verdad que yo te veo así".
Ese tipo de personas son a las que yo llamo, personas de alma limpia, y sí que existen, y son millones.
Esta canción la pongo sólo porque me gusta.
Tío, ¿cómo voy a visitar tu blog si no me mandas el link? ¡No sabía que escribieses tanto!
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