Hoy me estoy acordando de un trozo de documental que vi el otro día, era sobre un campo de concentración nazi, y en especial de los prisioneros que tenían alguna ventaja por colaborar en las labores de control del campo, de deshacerse de los cuerpos de los asesinados y cosas así. Con testimonios de algunos implicados, etc.
la cosa está malamente
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13 octubre 2018
02 noviembre 2017
Políticos honrados
El otro día hablaba de emprendimiento con un grupo de jóvenes, y uno de ellos me dijo que los empresarios pagaban demasiados impuestos, y que él entendía que declararan menos ingresos de los reales, porque "les quitan demasiado".
Lo curioso es que este joven no era empresario, ni tampoco de un colectivo privilegiado, precisamente. Era alguien normal. Cualquier persona de la calle. Eso es lo que me preocupa.
26 julio 2016
Democracia a toda costa: ¿ preguntar al pueblo siempre es lo mejor?.
Solemos
pensar que sí. Que si la democracia es el poder del pueblo,
cuanto más se consulte al pueblo, mejor. Más calidad democrática. ¿Pero
realmente estamos seguros de que se cumple ese tópico de "el pueblo es
sabio"?. Yo no estoy tan seguro.
28 marzo 2015
Contacto Humano
13 agosto 2014
Violencia aceptable
Se trata de un vídeo propagandístico de ISIS, (-Estado Islámico de Irak y el Levante- esos fundamentalistas islámicos que están creando un califato entre Irak y Siria). En él un grupo de seres con aspecto humano, (me niego a llamarlos personas), asesinaban a un numeroso grupo de hombres desarmados, algunos de los cuales rogaban por su vida. Muchos muy jóvenes.
07 junio 2014
Personas de honor
De las antiguas
virtudes, una de las primeras que hoy rescataría (con el adecuado filtro de los derechos
humanos y las libertades personales), sería la del honor.
El matiz es importante para eliminar esos disparates tan horribles como absurdos que denominamos "crímenes por honor" que se daban en el pasado y aún en muchos sitios.
No hablo del honor en los términos que emplearía un general decimonónico ni un talibán afgano.
26 enero 2014
La libertad absoluta no puede ser un fin absoluto
Me acabo de leer “El Doctor Jekyll y Mr. Hyde”, y la verdad es que está bastante bien, pero en el capítulo final planteaba un tema que me dejó meditabundo.
Como saben, se trata de un médico que es un buen tipo, con sus virtudes y defectos, pero un buen tipo, que hace obras buenas, y que consigue aislar toda su parte malvada y darle una forma humana, a través de su propio cuerpo que es Mr. Hyde.
22 diciembre 2013
Debilidades humanas
Es natural que mi ingenuidad supliera mi absoluto desconocimiento de la naturaleza humana.
03 noviembre 2013
"No está bien abrigado"
Supongo que a casi todos, en
mayor o menor medida, nos da un sentimiento de culpa cuando pasamos al lado de
un mendigo y no ponemos nada en su mano que pide. A mí también.
Inmediatamente aparecen en mí
mecanismos de defensa que quieren justificarme el no hacerlo. Y lo hace de
forma tan rápida que apenas percibo el proceso. Mi cerebro se pone a trabajar
para convencerme de que nos soy un miserable, un tipejo insensible.
26 marzo 2013
"Con lo guapo que tú eras"
Siendo yo adolescente, recuerdo una ocasión en la que íbamos varios miembros de la familia en el coche de mi tía. Yo iba mirando por la ventanilla trasera, y observé a un anciano provisto de sombrero y bastón, que se sentó con dificultad en el escalón exterior de una vivienda. En ese momento, mi abuela dio un respingo en su asiento y mirando hacia el viejito espetó: "¡Dios mío fulanito, quién te ha visto y quien te ve!, con lo guapo que tú eras".08 febrero 2013
El alma limpia
02 diciembre 2012
Análisis superficiales
Aveces, leo u oigo opiniones que me parecen de lo más aventuradas, e incluso, a mi parecer, totalmente erróneas. Es normal que las personas opinemos diferente. Esas diferencias pueden venir de posturas personales ante un mismo hecho, o de conocimientos parciales o incompletos de las cosas. Y nadie está libre de error.
10 noviembre 2012
"He vivido como me ha dado la gana"
Siempre he pensado que el día que viera que mi final es inminente me gustaría poder decir esa frase. No ocurrirá. Y eso es porque mi fenecimiento, (quiera el divino hacedor que dentro de mucho tiempo), puede ocurrir repentinamente, pero sobre todo, porque no sería cierto.
09 junio 2012
Lahcen
Ayer vi a un hombre “salvaje” como sinónimo de “no cultivado”, o más bien, como diría Sinatra, un hombre construido a su manera. Hacía como ocho años que no tenía noticia de él.
Un hombre curioso y trabajador y despabilado, un buen tipo pese a todo.
Creo recordar que su apellido auténtico es Lahcen o algo así. Nació en Marruecos hace no sé cuántos años. Llegó a nuestro país solo, no tiene familia aquí.
Lahcen es sordomudo. No conoce el lenguaje de signos, no sabe hablar, sólo emite agudos chillidos, y en los años que lo conocí sólo sé que aprendió a decir “papa”. Es analfabeto incluso en su lengua, con lo que toda su vida ha tenido que inventar su propia manera de comunicarse.
Sus padres, seguramente pobres, poco le habrían conseguido educar, y en su país si no eres un listo, lo llevas mal. Se trata de un buscavidas, criado a la buena de Dios. Lógicamente, no ha leído, no ha entendido a quienes pudieran intentar inculcarle cualquier ley, religión, conducta moral o normas de urbanidad, ni siquiera recomendaciones o consejos. Su forma de enfrentarse al mundo se la ha tenido que construir él mismo en un contexto en el que el que no corre, vuela.
Al no conocer normas de convivencia mínimas hacía cosas raras, como por ejemplo, no le importaba criticar a sus compañeros delante de ellos, bromeaba con mis compañeros de trabajo llamándolos “maricas” (de manera muy gráfica, la única forma que tenía de hacerlo), eso sí, sin importarle quién estuviera delante.
También recuerdo que en una ocasión, impartí una clase de “alfabetización informática” a su grupo. Ante la imposibilidad de poder dedicarle tiempo sin retrasar al resto, (que estaban absolutamente “pez” en la materia), lo dejé a su libre albedrío durante las clases, tiempo que aprovechaba para visitar páginas porno a la vista de todos, cosa que era recibida con desagrado por muchos de sus compañeros, a los que mandaba a paseo con ostensibles gestos y chillidos, para proseguir con su entretenimiento.
También en la oficina, me enteré que cuando vino a nuestro país, (supongo que tras destrozar la paciencia de algún funcionario), le pusieron en los papeles oficiales un nombre que no es el suyo, incluso una nacionalidad equivocada. No parece que le importara demasiado.
Una noche me lo encontré en la calle entregando tarjetas de un puticlub, e informando mediante gestos a los potenciales clientes de las virtudes de ese local.
Lo más curioso, es lo que me contaron de una circunstancia que le ocurrió una vez, en la que decidió contratar los servicios de una dama “de moral distraída”. Sería por la edad de la señorita, o quizá por tener hábitos poco saludables, o puede que sólo la mala suerte, pero en pleno acto, la señorita fue víctima de un problema coronario que le llevó al repentino fallecimiento. Lo que me dijo el compañero que me relataba la embarazosa escena, fue, “tú imagínate a ese hombre intentando explicarle a la policía lo que había sucedido”.
Pues ahí estaba. Vestía de forma similar, caminaba como siempre, a buen paso pero con aspecto tranquilo, continuando con su lucha por la vida, sin ademán de hacer algo meritorio, sino de simplemente vivir, con un razonable éxito bajo sus propias reglas en un mundo moldeado por él mismo, a su medida.
Un hombre curioso y trabajador y despabilado, un buen tipo pese a todo.
Creo recordar que su apellido auténtico es Lahcen o algo así. Nació en Marruecos hace no sé cuántos años. Llegó a nuestro país solo, no tiene familia aquí.
Lahcen es sordomudo. No conoce el lenguaje de signos, no sabe hablar, sólo emite agudos chillidos, y en los años que lo conocí sólo sé que aprendió a decir “papa”. Es analfabeto incluso en su lengua, con lo que toda su vida ha tenido que inventar su propia manera de comunicarse.
Sus padres, seguramente pobres, poco le habrían conseguido educar, y en su país si no eres un listo, lo llevas mal. Se trata de un buscavidas, criado a la buena de Dios. Lógicamente, no ha leído, no ha entendido a quienes pudieran intentar inculcarle cualquier ley, religión, conducta moral o normas de urbanidad, ni siquiera recomendaciones o consejos. Su forma de enfrentarse al mundo se la ha tenido que construir él mismo en un contexto en el que el que no corre, vuela.
Al no conocer normas de convivencia mínimas hacía cosas raras, como por ejemplo, no le importaba criticar a sus compañeros delante de ellos, bromeaba con mis compañeros de trabajo llamándolos “maricas” (de manera muy gráfica, la única forma que tenía de hacerlo), eso sí, sin importarle quién estuviera delante.
También recuerdo que en una ocasión, impartí una clase de “alfabetización informática” a su grupo. Ante la imposibilidad de poder dedicarle tiempo sin retrasar al resto, (que estaban absolutamente “pez” en la materia), lo dejé a su libre albedrío durante las clases, tiempo que aprovechaba para visitar páginas porno a la vista de todos, cosa que era recibida con desagrado por muchos de sus compañeros, a los que mandaba a paseo con ostensibles gestos y chillidos, para proseguir con su entretenimiento.
También en la oficina, me enteré que cuando vino a nuestro país, (supongo que tras destrozar la paciencia de algún funcionario), le pusieron en los papeles oficiales un nombre que no es el suyo, incluso una nacionalidad equivocada. No parece que le importara demasiado.
Una noche me lo encontré en la calle entregando tarjetas de un puticlub, e informando mediante gestos a los potenciales clientes de las virtudes de ese local.
Lo más curioso, es lo que me contaron de una circunstancia que le ocurrió una vez, en la que decidió contratar los servicios de una dama “de moral distraída”. Sería por la edad de la señorita, o quizá por tener hábitos poco saludables, o puede que sólo la mala suerte, pero en pleno acto, la señorita fue víctima de un problema coronario que le llevó al repentino fallecimiento. Lo que me dijo el compañero que me relataba la embarazosa escena, fue, “tú imagínate a ese hombre intentando explicarle a la policía lo que había sucedido”.
Pues ahí estaba. Vestía de forma similar, caminaba como siempre, a buen paso pero con aspecto tranquilo, continuando con su lucha por la vida, sin ademán de hacer algo meritorio, sino de simplemente vivir, con un razonable éxito bajo sus propias reglas en un mundo moldeado por él mismo, a su medida.
21 abril 2012
Gente corriente
Cuando ando por la calle, a menudo miro las ventanas iluminadas de las casas y me agrada imaginar la calidez de esos hogares.
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