Sabemos que una de las máximas aspiraciones de los humanos está en la búsqueda de la felicidad. A menudo llamamos felicidad a un estado de bienestar general, y es un enfoque que me parece correcto, pues la felicidad permanente no existe si lo entendemos como una especie de éxtasis.
Ese éxtasis, no es que sea una quimera, es que sólo puede ser efímero. No estamos preparados para más, y la realidad, no permite que dure demasiado.
En una ocasión escuché a Antonio Banderas que parafraseaba a no sé quién, diciendo que la felicidad era una ráfaga de aire fresco que te rozaba la cara. Así lo creo, algo que alimenta el alma de una sola bocanada, pero muy pasajero.
Puede haber situaciones diversas en el terreno personal que te den esos soplos de felicidad. Un "sí quiero", el hijo que por primera vez te llama "papá", un beso que no esperas....
Pero pensando en algo tan importante como es el trabajo de cada cual, (básicamente porque nos echamos un montón de horas ahí), pienso en cuál es la ocupación y situación que más permite llegar a esos episodios de felicidad.
La respuesta es muy personal, si lo trasladamos a personajes conocidos, sería: ¿El gol de un futbolista en una gran final?, ¿el discurso de una victoria electoral siendo político?, ¿el aplauso del público en una exposición para un pintor?, ¿la recepción del Nobel para un escritor?.
¿Existen esos momentos de felicidad si no es a través del reconocimiento de los demás?. ¿El científico sólo en su laboratorio puede sentirlo?. ¿El oficinista en su despacho?. ¿El actor ensayando?.
Personalmente, pienso que sólo las ocupaciones creativas (o deportivas), te lo permiten, las demás, te pueden hacer sentir bien, hasta hacer que se te pase el tiempo rápido si tienes la suerte de acertar y de que las circunstancias te permitan dedicarte a lo que elegiste.
También sé que la gente má proclive a ser adicta al trabajo es la que tiene más autonomía y capacidad de decisión, (los jefes básicamente y algún afortuado),¿Pero momentos de felicidad?.
Y si no tienes esa suerte de trabajar justo en lo que quieres, ¿puede ser feliz el oficinista escribiendo formularios?, ¿el cajero de un supermercado?, ¿el taxista en su coche?.
Realmente creo que esas ráfagas de felicidad, salvo excepciones, sólo puede venir de ocupaciones creativas, y probablemente a través de los demás.
De entre todas, creo que los mejor colocados son los músicos de éxito. ¡Cómo ha de ser eso de estar en un concierto cantando o tocando lo que te gusta, en una especie de trance donde todo te sale bien, y en interacción con los demás¡.
¿Envidia?, Sï claro.
No sean malpensados, elegí este video no por lo de la piba, sino porque se le ve realmente feliz, y está en HD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Agradecería mucho que hicieras comentarios con toda libertad. Me encantaría aprender de otros puntos de vista.