Hoy
no tengo intención de hablar del canon digital, ni de la famosa ley
Sinde, tampoco de la SGAE y su discutible forma de utilizar el dinero de
los sufridos consumidores, y todo ello básicamente porque no me
encuentro con el conocimiento suficiente para hacerlo.
Hoy sólo quiero hablar del concepto de propiedad intelectual desde el punto de vista de un humilde usuario, yo mismo.
Comprendo
el argumento de que no se puede vender a coste cero lo que no cuesta
cero producir y la conveniencia de proteger de alguna manera la
propiedad intelectual. Como entiendo la protección de las patentes médicas,
porque si no fuera así, nadie investigaría. Pero unas y otras creo que
han de tener sus límites.
Por supuesto que no es un tema sencillo, ya que algunos productos necesariamente se
han de trerminar, (y por tanto, hacer casi toda la inversión), antes de
ser vendidos, como el cine o los libros, y el pirateo supone para el
productor la bancarrota directamente.
Pero
no en todo es así, pongamos el mundo de la música. Sabemos que hay
grupos que regalan su música para hacerse más conocidos y conseguir así
trabajar tocando en más lugares. Como trabajador, me parece más
razonable que la gente gane el dinero trabajando que por haber
trabajado, como a un oficinista le pagan por los informes que hace y no
por los que hizo hace años, o ayer.
Creo que este, el de la música, es un mercado un poco especial, y lo ilustro con un ejemplo:
Recuerdo
hará cerca de 10 años, entonces no había una gran velocidad en
Internet, y además, (supongo que por ser islas lo que facilita su
control), en Las Palmas, no existía el fenómeno de la “Top Manta”.
Entonces recuerdo ver un disco de estreno de un cantante muy conocido
que se vendía a 23€. Hoy los discos de estreno se venden quizá a 14€ y
te vienen con un DVD de regalo.
Eso
sólo puede significar que uno o varios agentes por el camino se
quedaron con un margen de beneficio poco justificable por los costes. La
cuestión, es que esos mismos beneficiarios hacen campaña antipiratería.
Como usuario pienso, “bueno, mientras pudiste te aprovechaste de mí, ¿y
ahora me pides mi ayuda para volver a esa situación?, ¡conmigo no
cuentes!”.
Cuando
se habla de protección de la propiedad intelectual, no parece que se
tenga en cuenta que esto es un negocio, y como negocio también hay que
verlo, y no solo como una cuestión cultural, sean libros o discos.
Me parece necesario tener en cuenta que en este mercado, existe una suma de
monopolios puros. El cantante X, llega a un acuerdo en exclusiva
con la casa discográfica Y, lo que significa que si a una persona le
interesa escuchar lo último de ese intérprete, (en ese paraíso de la
protección intelectual), el consumidor ha de pagar, no lo que ha costado
la producción de ese producto más un razonable beneficio, sino el
precio que los analistas de las diversas empresas que intermedien entre
el que canta y el que compra, estimen que es el que maximiza los
beneficios de su empresa. Y ”o lo tomas o lo dejas”, produciendo la
total indefensión del consumidor.
Es
por ello el que pienso que en este asunto no existe el mercado libre,
y menos lo habrá con el cierre de las famosas web, y por lo tanto, creo
que lo justo sería que si ha de haber regulación, que sea a ambos lados
del negocio, para que no quede ninguna de las partes a merced de la
otra. Como su propio nombre indica, esto es el “Show Bussines”.
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