la cosa está malamente

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12 marzo 2012

Las mujeres tienen razón

¡ Que no cunda el pánico, no voy a hacer una exposición políticamente correcta para quedar bien ante quien pudiera leer esto!. No, no va por ahí la cosa.

Todos sabemos que si bien, hombres y mujeres somos iguales en lo básico y en nuestros deseos: ser felices, ver a los nuestros bien, la salud, etc. Si entramos en detalle, hay muchos aspectos en los que somos maravillosamente diferentes. Un ejemplo es nuestros temas de conversación. 

Por un lado están los tópicos, (los hombres hablan de mujeres y fútbol y las mujeres de ropa y cotilleos). En mi opinión, los tópicos a menudo tienen mucho de cierto, (y este caso no creo que sea una excepción), pero dejando atrás estos temas, creo que hay más diferencias.

Sabiendo que generalizar es injusto, no me queda más remedio que hacerlo dando por bueno que estas pautas se repiten suficientemente.

Una conversación de hombres, no sé porqué, muchas veces deriva hacia la política, de una manera más o menos difusa: de cómo está la economía, la corrupción, las relaciones internacionales, en fin, nos dedicamos a arreglar o desarreglar el mundo. Las conversaciones de mujeres suelen circunscribirse a círculos más cercanos, sobre lo que alguien dijo, hizo o sintió, se dedican a arreglar  o desarreglar nuestro mundo más próximo.

Nadie es plano, todos dedicamos parte de nuestro interés a ambos mundos con diferentes porcentajes, y por supuesto, los dos son enfoques necesarios y complementarios.

Además hay una conexión entre ambos, no sólo esa correcta idea de “piensa globalmente, actúa localmente”, por lo que nuestra capacidad de arreglar el mundo siempre empieza, (y a veces termina) en lo cercano. También está la circunstancia de que a nosotros, como seres débiles en nuestra individualidad, lo que nos hace daño o hace bien, también actúa en círculos concéntricos, de mayor a menor intensidad partiendo desde cada uno.

Las artes de las relaciones entre las personas y la verbalización de los sentimientos, son dos campos fundamentales en los que las mujeres nos llevan mucha ventaja, siendo nosotros unos auténticos advenedizos en comparación con su experiencia. Se tratan de unos temas tan importantes en nuestro equilibrio emocional, que mal llevados pueden acarrear serios problemas. Lo más ridículo, es que a los hombres nos da miedo entrar en estos terrenos por un absurdo pudor.

En definitiva, y teniendo en cuenta que el mundo más cercano, (y en especial el de las relaciones y las emociones), son los temas en los que de manera más efectiva podemos trabajar y los que más profundamente nos afectan, creo que ellas han tenido la lucidez de saber acertar en las prioridades, es esto por lo que pienso que las mujeres tienen razón.


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