Pese a que soy un viejo bastante joven, creo que ya tengo suficiente edad como para ver algunas cosas con cierta perspectiva. Yo también he pensado en ocasiones, en el “qué habrá sido de” aquellos que fueron niños y se sentaban en los pupitres que me circundaban.
Hoy vi a un hombre que estaba en mi clase de primaria. No hablé con él, sólo lo vi pasar por la acera de enfrente, pero lo reconocí de inmediato. Aún me sé su nombre y apellidos. Parece todo un señor, (no lo digo en sentido peyorativo), alto, con porte y ademán de serena seguridad, un coche familiar y ropa de trabajar en un puesto lo bastante bueno para no tener que ir demasiado elegante.
Me acuerdo de una boda a la que fui hace muchos años, en la que me encontré a otro excompañero de aula, hablamos un rato y me contó sus cosas, que si después de la carrera tenía que viajar mucho, que nosequé de su casa e hijos, etc. Yo asentía, pero por supuesto que no le revelé que por entonces era un absoluto pringado.
También me acuerdo de alguno que terminó en alguna empresa de importancia, algún médico, funcionario, etc.
Pongo un par de ejemplos de gente de la que me he enterado, pero me imagino que aquellos a los que la ha ido realmente bien, no me los tropiezo porque estarán en Madrid, o alguna otra gran capital.
Pero también ha habido tiempo para conocer el reverso. (Continúa).
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