la cosa está malamente

la cosa está malamente

26 marzo 2013

"Con lo guapo que tú eras"

Siendo yo adolescente, recuerdo una ocasión en la que íbamos varios miembros de la familia en el coche de mi tía. Yo iba mirando por la ventanilla trasera, y observé a un anciano provisto de sombrero y bastón, que se sentó con dificultad en el escalón exterior de una vivienda. En ese momento, mi abuela dio un respingo en su asiento y mirando hacia el viejito espetó: "¡Dios mío fulanito, quién te ha visto y quien te ve!, con lo guapo que tú eras".


Se me quedó grabado esa pequeña anécdota y tiene que ver con el post de hoy. Aveces tendemos a creer que estos tiempos son especiales o mejores que otros, y a ver a la gente mayor como si hubieran sido así siempre.

No es cierto, obviamente. Cada uno de ellos lleva tras de sí una historia. Mirándolos, no podemos saber si la suya fue anodina o quizá fascinante. Lo que es cierto, es que antes de nosotros, miles de millones de personas con sus características, virtudes y defectos, vivieron y sintieron no menos que nosotros.

Me encanta la historia, pero más que los grandes hechos me llama más la atención las vidas cotidianas y las personas que las protagonizaron. Mirando a la cara a nuestros mayores, y pensando en los que les precedieron, no podemos saber qué suma de conceptos se puede asociar a sus vivencias ni en qué porcentajes.

¿Qué habrán vivido?: aventuras, aburrimiento, luchas, crímenes, solidaridades, traiciones, actos de grandeza, trabajo, penurias, bailes, encuentros, huidas, risas, pasiones, engaños, etc.

Me fascina pensar que nuestros ascendentes se han podido identificar con nuestros sentimientos más íntimos: amor, deseo, ira, mezquindad, culpa, decepción, alegría, dolor, celos, miedos, amistad, dudas, compasión, sueños, frustración.

De alguna manera, todos los seres humanos que somos, hemos sido o seremos, tenemos unos fundamentos comunes compuestos por circunstancias, padecimientos, alegrías y deseos, que creo que principalmente han sido iguales y lo serán, porque son consustanciales a la especie humana.



---------------------------------------

Lo que me embrujó de este vídeo es que, con su extraordinaria calidad, nos hemos asomado unos segundos a la vida de un montón de personas, algunas de las cuales sólo miraban con algo de curiosidad a la cámara por lo inusual del artilugio en la época, para pasar despreocupadas a ignorar al camarógrafo y continuar con sus vidas, entonces plenas (¡porque era el presente!), y que ya son....nada.

(A lo mejor, dentro de cien años, alguien verá el vídeo de nuestras vacaciones y pensará lo mismo de los que ahí salimos).

Un paseo por Londres, (The open Road ,1927)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradecería mucho que hicieras comentarios con toda libertad. Me encantaría aprender de otros puntos de vista.