No sé porqué, pero cuando pensamos en una gran alegría, una sensación de felicidad, en nuestra cultura colectiva, nos suele aparecer la imagen de alquien en un prado con los brazos abiertos. O si lo imaginamos en movimiento, tenemos otra imagen pensando en los afortunados corriendo por un gran trigal o una adorable campiña.
Quizá sea algo natural, instintivo. Siempre me acuerdo de cuando salíamos del colegio. Los niños íbamos patio abajo en dirección a la puerta a todo correr y gritando como posesos sin un porqué. ¿Quién lo necesita?.
Yo no escapo al tópico. Especialmente cuando me toca enfrentarme a algo desagradable me imagino la opción alternativa. Supongo que es una huída mental que me alivia por un segundo antes de enfrentarme a lo que toque.
Sólo un pequeño matiz: normalmente, me veo a mí mismo corriendo por un inmenso desierto tal cual estoy, (por ejemplo en el trabajo, con mi corbata incluída).
No es un desierto de arena, y mis apresurados pasos van levantando el polvo y golpeando las piedrecitas que probablemente llevan siglos exactamente en el mismo lugar. Sólo oigo mis pisadas y mi agitada respiración mientras una suave y ligeramente fresca brisa contrarresta el calor. Noto el sudor en mis labios y brazos, la boca tiene un pequeño regusto a polvo y un aire fantásticamente puro llena mis pulmones. ¡Qué felicidad!.
La felicidad no puede ser un momento permanente, sólo es un flash, y yo la visualizo así. ¿Cómo lo haces tú?.
Continúo desnudando mis chaladuras e invito a las dos o quizá tres personas que me lean a hacerlo, en confianza. (Bueno, quizá he sido demasiado optimista con mi número de lectores).
Muy buenas Adolfo. Por alusiones te comento mi imagen de la felicidad absoluta. Tiene varios paralelismos con la tuya. Yo me imagino volando, también como Dios me trajo al mundo, con una sonrisa de oreja a oreja. La brisa de mi planeon me hacen un ligero cosquilleo en la entrepierna. Y un botellín interminable en la mano.
ResponderEliminarNo se si es así como la visualizo, pero al menos es así como a mi me gustaría que fuera.
Saludos compañero.
No está mal. Entiendo que la visualización de la felicidad es algo mu personal, pero espero que no te tomes a mal que prefiera evitar pensar en la imagen tuya en cueros, como una suerte de Ícaro bebedor.
EliminarUn abrazo.