la cosa está malamente

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19 agosto 2012

Mi opinión de los toros y del uso lúdico de los animales


Hace muchos años, cuando era un jovenzuelo, recuerdo que en ocasiones, de puro aburrimiento y porque no había más opciones televisivas, me quedaba viendo las corridas de toros por TV junto a mi tío, que era malagueño y aficionado a las mismas.

La verdad, es que sí que se podía apreciar emoción y belleza en las corridas a poco que le prestaras atención sin prejuicios, como eran los ojos de uno que apenas se afeitaba. Sí, era capaz de entender el enorme valor del hombre que se enfrentaba a un animal de media tonelada, a veces, “a porta gayola”, y fui capaz de entender que entre ambos seres, si la cosa se presentaba bien, se podía establecer una especie de danza, elementos estéticos pulidos tras siglos de perfeccionamiento. Pero siempre llegaban lo que estropeaba todo, y eran esos momentos en los que las banderillas y los picadores hacen sangrar al animal, y el trágico momento de la muerte, que pocas veces es rápida. En definitiva, el sufrimiento de un ser y su muerte de manera tan poco piadosa.

El caso es que una cosa y la otra están unidas, indisolublemente para algunos. Mi opinión, es que lo primero y toda la literatura, pintura, música etcétera que se generó a su alrededor, no pueden justificar lo segundo.

Mucho menos aún entiendo las alegaciones a la tradición. Yo pienso que las tradiciones explican el porqué de las cosas, pero no las justifican.

Si recuerdan lo de la famosa prohibición de los toros en Cataluña, lo lamentable es que fuera un debate completamente impregnado de política, donde parecía que lo fundamental era lo accesorio, esto es, las corridas de toros en sí. Aunque el resultado fue, a mi juicio, correcto, creo que se hizo todo mal con el fin de levantar cuanta más polvareda mejor, cuanto más enfrentamiento mejor.

Yo creo que lo más fácil hubiera sido coger la ley canaria, (ampliada a no sólo los animales domésticos), Ley 8/1991, de 30 de abril, de protección de losanimales, y donde dice “peleas de gallos”, que diga “corridas de toros”, y hubiera sido menos polémica y más sincera. Básicamente, lo que dice es que lo mantengan sus aficionados -mientras haya aficionados-, pero que la sociedad lo considera una actividad impropia de estos tiempos, y no lo apoya. Creo que es un punto intermedio razonable, y que llevaría a su desaparición en poco tiempo y sin que nadie se pueda quejar, porque sería por falta de suficiente apoyo popular.

La clave se recoge en esta ley: “...algunas tradiciones arraigadas en zonas de las islas que involucran tales espectáculos, como son las peleas de gallos, si bien pueden argüirse en su defensa los aspectos tradicionales y aun culturales, es evidente que son tradiciones cruentas e impropias de una sociedad moderna y evolucionada. Por ello, esta Ley propicia su desaparición natural, mediante mecanismos normativos que impiden su expansión...”.

Cierto es que la ley canaria se incumple en las islas por delante y por detrás, pero a veces las cosas se han de imponer desde arriba, y luego la gente se da cuenta de que en realidad, no está tan mal el razonamiento de que no hay que fastidiar demasiado a los animales.

Pese a todo, me parece que es un debate en el que los taurinos, los cazadores, los partidarios de “Correbous”, y de cualquier otra “festividad” similar, tienen perdida la batalla, ya que la inmensa mayoría de los ciudadanos de nuestro país, ni cazan, ni han ido a los toros, ni creen justificable el sufrimiento porque sí. No hay relevo generacional, y estos temas cada vez son más discutidos y menos practicados. Sólo es una cuestión de tiempo que desaparezcan. El papel de los ciudadanos que estamos en contra, creo que ha de ser el de contribuir a la aceleración del proceso.

Creo que hay que hacerlo convenciendo, que es la manera más efectiva, también desde la humildad, porque no somos mejores que nadie. Quizá la diferencia entre mí y un partidario del “Toro de la Vega”, es que yo no nací en Tordesillas. Y eso sí, presionando a las autoridades, para que regulen en este aspecto, y conseguir parar a aquellos que son impermeables a cualquier razonamiento.

Un par de frases de la Wikipedia:

Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español, también se posicionó en contra declarando:
"Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros."

Félix Rodríguez de la Fuente, naturalista español, afirmó de la tauromaquia:
"La fiesta nacional es la exaltación máxima de la agresividad humana"

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1 comentario:

  1. Coincido en gran parte de tu comentario, especialmente en lo que respecta al análisis de las corridas desde una perspectiva ética (esa que Savater niega como aplicable a los animales...)

    El debate en este caso como en muchos otros no es si tú, yo o el otro es mejor persona, si es moralmente superior, el debate se debería centrar en mi opinión en la moralidad del acto. Que tú, yo, Savater o Sabina seamos más o menos morales, es irrelevante.

    Por otro lado, lo que cada uno entienda como arte tiene mucho de subjetivo, los hay que consideran un váter lila virado a la izquierda con bandeara del imperio en el centro arte, es algo subjetivo, pero que en una corrida de toros se tortura a un animal, eso es objetivo y lo verdaderamente relevante.

    Otro aspecto no menos importante es la obsesión del actual gobierno por fomentar la tortura en forma de toreo. Como en época de recortes (selectivos claro) se invierte más que nunca en fomentar su salvaje fiesta, con ese discurso tan rancio de la españolidad asociada a ella. No es así, pero si la idea de España fuera indisolublemente asociada al toreo como pretende hacernos ver el PP, entiendo que mucha gente tratara de que no se identifique con España.

    Un abrazo.

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