la cosa está malamente

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02 diciembre 2012

Análisis superficiales

Aveces, leo u oigo opiniones que me parecen de lo más aventuradas, e incluso, a mi parecer, totalmente erróneas. Es normal que las personas opinemos diferente. Esas diferencias pueden venir de posturas personales ante un mismo hecho, o de conocimientos parciales o incompletos de las cosas. Y nadie está libre de error.

Pero en ocasiones hay errores muy palmarios apenas estés un poco cerca de esa realidad. Para que me entiendan,  es como cuando algunos japoneses piensan que aquí todo el mundo es torero o flamenca, o algunos alemanes nos imaginan siempre en una hamaca.

Nosotros no somos más listos que los japoneses o alemanes, también erramos, y a menudo porque nuestra soberbia nos lleva a defender posturas de las que tenemos unos conocimientos realmente superficiales. Yo el primero.

Algunos ejemplos y sin querer entrar en polémicas:  Recuerdo el caso de los cortes de energía en California tras su privatización, ya echaba pestes de las privatizaciones hasta que me enteré de lo que había pasado en realidad leyéndolo en artículos de la prensa sepia (ahora critico la "privatización" del mercado energético español, porque en realidad es un oligopolio). O el pasado follón de la OPA entre Gas Natural y Endesa, que hace unos años hizo correr ríos de tinta y donde quedó la idea más trivial de que "el gobierno prefiere que Endesa esté en manos de una empresa alemana que de una catalana". En realidad, había una explicación mucho más compleja en la que se mezclaban intereses empresariales con temas políticos.

¿Y si miramos al exterior?. ¿Serán correctas las ideas que sobre el movimiento de los indignados se ha dado por periodistas extranjeros presuntamente expertos en política internacional?. ¿Y las famosas fotos del New York Times son un reflejo de lo que somos, o sólo parcial?.  O ¿porqué hay pequeñas, pero significativas partes de la sociedad en Uruguay, Méjico o Italia, que realmente se creen que ETA es un grupo de románticos luchadores por la libertad de un pueblo oprimido?.

Nos sorprende, ¿pero no podemos estar comentiendo el mismo tipo de error nosotros cuando hablamos?. Especialmente cuando enjuiciamos problemas que se sitúan a miles de kilómetros, y lo hacemos con total alegría.

¿Realmente estoy capacitado para hablar sobre el Tíbet?, ¿El lío de Mali y el fundamentalismo?. ¿Los yanquis son simples?. ¿Los musulmanes integristas?. ¿Cuál era la postura inteligente en Libia?, ¿Y en Siria?.

¿Y cuando oímos que la justicia es un cahcondeo es real o es una exageración?, ¿cuán peligroso es realmente la posible extracción de petróleo en las cercanías de Lanzarote?. ¿Qué consecuencias tienen a medio plazo las distintas propuestas sobre el problema de los impagos hipotecarios o los recortes o de dejar las cosas como están?, ¿Podríamos decir rotundidades sobre el alma?. Estoy seguro de que en cada bar hay uno que sabe cómo solucionar la crisis.

¿Ustedes no han pensado que puede haber un montón de temas sobre los que podemos tener una opinión formada y que en realidad estemos absolutamente equivocados?.

No pasa nada, es normal, no podemos saberlo todo y formamos nuestras opiniones en función de lo que sabemos o creemos saber. Eso sí, pienso que debemos tener la suficiente inteligencia/humildad para estar dispuestos a revisar nuestros planteamientos en cualquier momento, y contemplar la posibilidad de que eso que tan vehementemente defendemos puede ser una soberana estupidez.



Mc Gyver en Euskadi. Sin palabras.





1 comentario:

  1. Llevas razón. Lo que pasa es que es tanto lo que desconocemos (o conocemos solo superficialmente)... ¡que no podríamos hablar de casi nada!

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Agradecería mucho que hicieras comentarios con toda libertad. Me encantaría aprender de otros puntos de vista.