la cosa está malamente

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12 enero 2013

El camello y la aguja


Últimamente nos sacuden de forma cotidiana escándalos de corrupción o de grandes empresarios que se enriquecieron ilícitamente y nos ponemos de mal humor, con razón. Pero en esta ocasión voy a hacer una lectura un poco distinta de esto.

Recuerdo que siendo un jovenzuelo me dio por llevar el pelo largo, cosa que entonces no estaba bien vista. Ya no era como en otros tiempos en los que el aspecto determinaba si eras o no "persona de bien", pero aún algunas señoras se agarraban el bolso cuando pasaba cerca.

Está claro que esto se ha democratizado, no sólo porque ya no es tan sencillo determinar la renta de alguien por su ropa o peinado, sino porque, ¡Por fin!, se han roto los prejuicios!. Vestir caro o portar canas ya no es sinónimo de honorabilidad, o tatuajes y melena de lo contrario, ni viceversa. Parafraseando a Julio Iglesias, cualquiera puede ser un truhán o un señor.

Pero ¿hay determinados comportamientos éticos asociados al nivel de renta?. Obviamente decir que "sí" sería una generalización y por tanto, injusta. (Pero en ocasiones hay que generalizar para poder hablar, sabiendo que habrán millones de excepciones).

Pues a esta pregunta parece que le han encontrado un indicio de respuesta unos investigadores norteamericanos, (nada menos que de la universidad de Berkeley) cuyas conclusiones hicieron pública en un interesante artículo, del que se ha hecho eco el periódico "El Mundo". El artículo es muy claro, pero aquí comentaré lo que más me llama la atención. No sé si te sorprenderán los resultados.

Empezaron con un estudio acerca de los comportamientos de los conductores de todos los estatus, entendiendo por un "nivel elevado", aquellos que tenían "más riqueza, prestigio profesional y nivel educativo".  Curiosamente el resultado decía que éstos eran más propensos a "no ceder el paso a los peatones y a cortar el paso a otros conductores en los cruces complicados".

Si este comportamiento lo extrapolásemos al resto de las situaciones de la vida, se podrían derivar dos posibles causas a cual más inquietante: a) las personas de alto estatus se consideran especiales, y por tanto piensan que están por encima de las normas que afectan a los demás, b) las personas que llegan a ese nivel social  tienen como característica común ser más propensos a unos comportamientos menos éticos.

¿Es exagerado sacar esas conclusiones del comportamiento al volante?. Puede ser, por eso hicieron más experimentos pero de laboratorio, y los resultados reafirmaron los indicios. Literalmente:  "...las personas de rango social alto fueron más proclives a tomar decisiones poco éticas, coger objetos que no les pertenecían, mentir en una negociación, engañar para aumentar sus posibilidades de llevarse un premio y aprobar comportamientos incorrectos en el trabajo".

Estos resultados eran "independientemente de la edad, el género, la etnia, las creencias religiosas y la orientación política". Parece que la clave está en que tienen una actitud más favorable a la avaricia.

Pero es que aún hay más, según parece entre los directivos del mundo empresarial hay cuatro veces más psicópatas que en la media de la sociedad. Recordemos que los psicópatas son manipuladores, siempre buscan su beneficio y no tienen empatía ni remordimientos. También es una impresión muy común el que no se promocionan los más brillantes ni los más trabajadores sino los más trepas, y como ven, ya hay literatura al respecto. Digamos entonces que, al menos en el mundo empresarial, a medida que se escala en la pirámide jerárquica es más fácil encontrar personas con una calidad humana inferior.

Entonces, ¿esos sujetos que son la referencia de muchos son realmente así?. ¿No te da miedo pensar que tener esas características acerca a sus poseedores al éxito económico y social?. ¿Nuestra sociedad premia ser así?.

No nos engañemos, hay millones de personas que no son ricas y que defraudan a hacienda, engañan a sus clientes, se aprovechan del trabajo de otros, o son insolidarios y/o desagradables con los demás. Igualmente habrá acaudalados con una conducta intachable, creo que es una obviedad decir esto.

Pero lo siento, ya no puedo eludir el sentir recelo ante la observación de personas adineradas. Me parecen inevitablemente sospechosas. No se me va de la cabeza la idea de que acumulan muchas probabilidades de no ser buena gente.


" Y otra vez os digo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios "
(Mateo 19.24)





3 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho este post. Estoy completamente de acuerdo contigo. Ciertamente, la maldad ha sido premiada por la selección natural, pero también la cooperación contra los malvados. Mi último post tiene algo que ver con esto, curiosamente.

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  2. Adolfo, no sabía que te habías convertido al marxismo. Ya lo dice Schumpeter: "el marxismo ES una religión". Otrosí: la selección natural es individual, no de grupo. El rico puede serlo porque herede buenos genes de sus antecesores (valor, gusto por el riesgo, inteligencia, etc)

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  3. Hola Jose!!!, hombre la alusión es a la biblia, no vamos a caer en lo de “Jesús fue el primer comunista”, jajá.

    Bueno, más bien, hablo de lo que veo por mi observación. La verdad es que la calle está llena de HdP, pero también lo digo por algunos de los elementos que he conocido del mundo empresarial, que no están adinerados por su valor o inteligencia, sino más bien por su herencia o por portarse como unos capullos.

    Lo del valor, la inteligencia, etc., valdrá en Silicón Valley y en algunos sitios por ahí, pero en una comunidad como la nuestra y en un país como el nuestro, en gran medida es la cultura del pelotazo, de evadir impuestos y de machacar al débil, con todas las excepciones que queramos.

    Lamentablemente, es lo que creo, ¡!!!ya me gustaría que la mayoría de los ricos de por aquí lo fueran por sus méritos!!!.

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Agradecería mucho que hicieras comentarios con toda libertad. Me encantaría aprender de otros puntos de vista.