Hay una práctica muy extendida en este país, y que creo que cada vez se extiende a más velocidad, y es la del linchamiento mediático-popular inmediato y sin piedad de cualquiera que se entienda que lo merece. Apenas alguien diga o haga algo que se entienda que debe ser reprobado, hay cientos o miles de personas que se lanzan sobre el trasgresor como hienas hambrientas sobre un animal moribundo.No estoy diciendo que no se puedan criticar declaraciones o conductas, pero creo que, a menudo, no hay suficiente perspectiva ni mesura en ellos, ni parece haber preocupación por los sentimientos de los receptores de esas iras. Así que cuando me parece que un sujeto a recibido demasiados "palos", (y ahora es más fácil, con el maravilloso y asequible acceso a canales de opinión como los que pululan en Internet), me sale inevitablemente un pensamiento de: "No me gustan los linchamientos y tampoco voy a participar en este".
Lo que más me llama la atención es cómo hay gente que se lanza de inmediato a coger antorchas y tridentes aún teniendo un conocimiento del caso prácticamente nulo. Algo así comenté en "Análisis superficiales".
Por nombrar un ejemplo que todos conozcan, diré lo de la famosa cacería del Rey en África. Bien es cierto que estéticamente (y moralmente), no parece aceptable, y así se le tiró a degüello contra no sólo su cargo (que es lo de menos), sino especialmente, contra su persona. Sobre todo se habló de "con nuestros impuestos", cuando en realidad habría que decir también que fue invitado por un empresario y a hacer una práctica legal (que no me gusta, pero legal). Incluso después de pedir perdón, (algo que siempre me ha parecido un rasgo de honorabilidad, y sobre todo, de valentía), sigue machacándosele por ese acto, con poca o ninguna piedad.También está el caso Toni Cantó, que bien se trata en este artículo. ¿Y porqué se ataca tan descarnadamente desde la izquierda y derecha a Beatriz Talegón?.
¿Cuántos políticos o personajes públicos han tenido una frase o actuación desafortunada o discutible, y ya se pide su cabeza en una bandeja?. Aveces puede ocurrir que alguien tenga una brillante exposición de tres horas, que como tenga un desliz o diga una palabra que descontextualizada pueda usarse en su contra, se acabó. Los medios afines al rival lo usarán para machacarle. Da igual su exposición o incluso la carrera de toda una vida. ¡A por él!. Pero bueno, esto es nuestra lamentable política.
Llevado a la vida real también tiene un lado más trágico, especialmente cuando resulta que el vilipendiado es inocente. ¿Recuerdan el caso del muchacho de Tenerife acusado de matar a la hija de su pareja?. ¿Recuerdan la portada del ABC, y las riadas de insultos que tuvo en prensa, radio, televisión e Internet?. Se demostró que fue un accidente. El chico era inocente, ¿a dónde fueron sus acusadores?. Todo esto tiene que ver, de alguna manera con el tratamiento superficial de las noticias. Creo que estamos sobreinformados, que no bien informados.
¿No les carga algo ver a la gente que va a los juzgados a gritar a los "presuntos" (legalmente inocentes)?, o los que acosan a políticos porque en algunos bares/redes sociales, se dice: "son todos unos corruptos".
El periodismo actual creo que es en gran medida, culpable de este desaguisado. En esta guerra de "tonto el último" por conseguir llamar la atención del lector/oyente/espectador, necesita excitar constantemente la pupila/oído de los ciudadanos.
El periodismo actual creo que es en gran medida, culpable de este desaguisado. En esta guerra de "tonto el último" por conseguir llamar la atención del lector/oyente/espectador, necesita excitar constantemente la pupila/oído de los ciudadanos.
También la actitud acomodaticia del receptor que no puede o no quiere gastar un minuto en analizar el tema propuesto con un mínimo de rigor, sino sólo descargar su ira o posible culpabilidad en el otro. Como cuando se va al fútbol, ¿qué más da si fue falta o no?, ¡hay que gritar al árbitro y al contrario!.
Las noticias pueden estar sesgadas y presentarnos un parte de la realidad, no digamos un titular, que siempre es escogido por el periodista, quizá con intención. (¿Porque dice " el mundo" que Jordi Alba hizo una peineta en el Bernabeu? -siendo falso, además-) . Porque el escándalo vende más que la noticia.
Leemos un titular y nos formamos de inmediato una opinión sobre el tema en cuestión, ¿cuántos van más allá de las dos primeras frases?Nos vamos cabreando saltando de un titular a otro y parece como si fuéramos tiburones hambrientos en un banco de peces dando bocados enloquecidos a diestra y siniestra.
Si pusieran un titular que dijera en letras grandes "INVASIÓN ALIENÍGENA", y más pequeño "La película", tan sólo lo inverosímil de la noticia impediría que la gente se lanzara a la calle gritando y preguntándose qué hará el gobierno para protegerle.
Tienes toda la razón Adolfo. Estamos habituados (por supuesto me incluyo) al escarnio público indiscriminado. Como bien dices, además acostumbramos a señalar sin necesidad de que sean o no culpable.
ResponderEliminarLo curioso es que en esta práctica habitual de los medios, si se comenten errores, las rectificaciones (cuando las hacen), son con la boca pequeña. Increíble el caso del pobre chico de Tenerife, ya casi no lo recordaba, el seguro que lo recordará todos los días.
El rey, reprochable o no (que para mi, como sabes lo fue), dignifico su persona con sus reales disculpas.
Muy bueno compañero.
Gracias Quique, sabes que valoro mucho tus comentarios (porque son tuyos, y porque no tenga casi ningún otro). Lo único que quiero reivindicar es el derecho a la calma y a la cordura. Eso y que no nos traten como bestias a los que se les contenta a base de lanzarnos píldoras de escándalo sin necesidad de que entendamos el porqué de las cosas.
EliminarLinchamiento es también, el que hacen diariamente los medios de comunicación españoles y canarios, del fallecido Hugo Chávez. Linchamiento sin pudor y con mucha desverguenza, linchamiento por acción y mucho por omisión (de sus logros sociales). En fin, cosas del "marco constitucional del que nos hemos dotado"
Eliminar