Me acabo de leer “El Doctor Jekyll y Mr. Hyde”, y la verdad es que está bastante bien, pero en el capítulo final planteaba un tema que me dejó meditabundo.
Como saben, se trata de un médico que es un buen tipo, con sus virtudes y defectos, pero un buen tipo, que hace obras buenas, y que consigue aislar toda su parte malvada y darle una forma humana, a través de su propio cuerpo que es Mr. Hyde.
Lo que me resulta curioso, es que, a pesar de ser buena persona, se ve muy atraído por su yo malvado, aunque al mismo tiempo le asusta y lo aborrece. Pero la base de su fascinación, está en que Hyde, es ante todo, un tipo libre, pues no siente freno moral, formal o legal alguno. (Eso sí, puede temer por su propia suerte). Un tipo plenamente dedicado a su propia satisfacción.
Esto me ha hecho pensar que si eres un tipo que va más allá de la amoralidad, y entras en el terreno de la maldad, en realidad, creo que es cierto que eres más libre.
Viéndolo desde un punto de vista más pedreste, en un contexto en que tus acciones no tuvieran consecuencias legales, sin dudarlo, los malos son más libres que los buenos. Por eso, una guerra, es el paraíso para el canalla, porque hay absoluta impunidad dentro del caos.
Un buen tipo, debe acatar unas normas y cumplir con una sociedad aunque le resulte incómodo, caro, insano o hasta te cueste la vida. Si eres buena persona, debes ceder tu asiento a un anciano por cansado que estés, debes ayudar a un necesitado aunque te cueste mucho ganar tu sueldo, tienes que respetar a los demás, no circular por el arcén, aunque llegues más tarde, o debes ceder la última plaza en un bote salvavidas del Titanic a un niño.
En realidad, estás sujeto a un montón de cosas que “debes hacer”.
Eso sí, puede que valga la pena ser bueno porque el hacer buenas acciones nos produce una satisfacción, pero nos lo produce, porque como sociedad, hemos decidido que obrar bien debe agradarnos, y lo llevamos tan dentro, que efectivamente, así lo percibimos, y nos brota una sonrisa después de hacer el bien, no irás a la cárcel y tienes el aprecio ajeno.
Pero pudo haber culturas o épocas en que hacer el bien, era, por ejemplo, cortarle el pescuezo a un enemigo, y nos produciría igual satisfacción. Por ejemplo, en el caso de los vikingos, leí que se fomentaba que los niños resolvieran a puñetazos sus diferencias, para convertirlos en guerreros más fieros, acostumbrados a la violencia. Eso era lo correcto en esa sociedad. Con lo que no estoy seguro de que la bondad sea nuestra tendencia natural, a lo mejor, en algunos casos “obrar mal es obrar bien”.
Eso es otro berenjenal en el que ahora no me meto. Si el ser bueno, malo o regular, nos ayuda a sobrevivir como especie. Sospecho que lo último, ser “regular”, más tirando a bueno, pero con pequeños egoísmos y mezquindades, es lo que más nos ayuda a los humanos a sobrevivir como grupo, pero no iba hoy por ahí.
Si eres auténticamente malo, malo hasta el tuétano, no tienes porqué sujetarte a nada mientras puedas salir impune. Puedes burlarte del débil, sáltate las colas, roba si nadie te ve, explota a tu trabajador, estafa a tu socio, liquida a quien veas como un obstáculo, o simplemente si lo encuentras divertido.
Otra cosa, es que el ser malo, puede que no valga la pena, pues soy de los que piensan, que normalmente, uno termina recibiendo lo que da. (Aunque no siempre, hay gente que se pasa la vida siendo un hijo de puta y le va estupendamente hasta el fin de sus días, pero creo que no es lo habitual, a uno le apetece ser amable con la gente amable, a uno le gusta hacer favores a quien los da).
Si eres malo de verdad, sólo las leyes divinas o humanas, conforman el marco del que no puedes salir, por lo que te pueda pasar, pero si no crees en las primeras, y sabes cómo eludir las segundas, y te da igual otros costes como, el no tener tantos amigos -o solamente los que son como tú-, y eres capaz de librarte de sentimientos de culpa, y no sabes qué son los remordimientos, entonces eres totalmente libre.
Si eres bueno, debes pensar en las consecuencias de tus actos para tí, para los demás, el cumplir con tu deber, con tu moral, con los otros.
Si eres malo, sólo las posibles consecuencias negativas que tus actos te acarreen a ti, son tu freno. La libertad es una aspiración humana, y si fuera la número uno de nuestras aspiraciones como un valor absoluto, ¡ser malo sería disculpable!.
Un tipo totalmente libre, como hablaba ayer con mi amigo Nico, es el que hace lo que le da la gana en todo momento.
Este razonamiento seguramente, la mayoría lo entiende rechazable, hasta ofensivo, pero basta con pensar que hay algunas cosas más importantes que la más absoluta libertad, y lo desactivas.
Por lo demás: Los malos son más libres, ¿o no?. Hoy pienso que sí.
¿Algo que opinar?.
Saludos!
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ResponderEliminarLos chinos dicen algo así como "no te vengues de tu enemigo, deja pasar el tiempo y siéntate junto al río hasta que veas pasar su cadáver flotando delante de ti".
ResponderEliminarCreo que más bien se refieren a que si alguien es tu enemigo es porque es un individuo nefasto y que, como tal, no sólo te ha hecho daño a ti, sino a otros, así pues, más tarde o más temprano recibirá su merecido. Es una forma de dejar la venganza en manos de terceros (El destino) Supongo pues, que ese hombre más libre que hace el mal, puede que tenga una respuesta contundente en un momento dado y tal vez no disfrute tanto de su situación.
Hola Daniel, gracias por tu aportación. Al respecto tengo una opinión que puede parecer contradictoria: aunque normalmente se recoge lo que se siembra, no siempre es así, y hay un porcentaje de "malos", que se salen con la suya hasta el fin de sus días. mejor combatirlo y asumirlo a partes iguales para no frustrarnos.
ResponderEliminarSaludos!.
Totalmente de acuerdo contigo. La moral y los escrúpulos son un lastre para la libertad: quien no los tiene es indudablemente mucho más libre (lo que no significa que más feliz, pero tampoco necesariamente menos). Por otra parte, es obvio que la libertad de una persona debe estar limitada cuando choca con la de otro.
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