Por un lado las esposas sexualmente desatendidas y que continuaban con sus maridos, llenas de rabia por lo que les negaban durante años, y por otro, los hombres insatisfechos que buscaban colmar sus fantasías fuera del hogar.
También está el ejemplo de una señora de Nueva York que alquila por horas el servicio de permanecer abrazada al cliente (previa firma de un contrato en el que se especifica que no habrá contacto sexual).
¿Porqué parece que cuesta tanto que
alguien regale algo de afecto o la ilusión del mismo, aunque sea falso e
impostado?.
Todos participamos en alguna medida de
mayores o menores frustraciones, pero hay millones de casos que las padecen de
forma dramática y anónima, mientras pululan entre el resto de los humanos.
Pero de todas ellas, la que peor me parece
es el no sentirse importante para los demás, a veces no suficientemente
querido, y muchas, ni siquiera considerado.
¿Cuánta gente está necesitada, (en
momentos concretos o de forma permanente), de ese calor humano, de una caricia,
de una palabra amable o de una mirada
dulce y directa?.
Y sin llegar a estos extremos, pensando en el día a día de todos nosotros; ¿cómo es posible que
generemos culturas en las que es tabú tocarse o abrazarse?, ¿porqué ese pudor?.
Creo que el contacto nos acerca a los
demás, da humanidad a las relaciones con los otros, y les da cercanía, empatía,
porque los demás son reales, están ahí y emiten calor, como nosotros.
Sobre este aspecto me parece
extraordinario el proyecto de este fotógrafo que consiste en sacar instantáneas
a personas que se prestan a romper esa distancia de seguridad y tocar a gente
absolutamente desconocida. Se llama así, "tocando a desconocidos".
Supongo que siempre habrá gente que no
pueda o no quiera entender estas cosas, o simplemente, no le gusta que la toquen, y también hay que respetar su parecer.
En fin, no sé si tiene mucho que ver, pero
creo que viene bien la canción de Springsteen “Human Touch”.
¡Abrazos a todos!
Muy cierto lo que mencionas, Japón es una metrópoli muy tecnológica que merecería ser imitada en este campo, en lo referente a relaciones humanas, a contacto humano, ahí está en debe y más bien es ejemplo de lo que no deberíamos llegar a ser. Esto sucede mucho en las grandes ciudades ya que al confluir muchos desconocidos todos se sienten extraños y la desconfianza por el contacto humano se incrementa. En los pueblos pequeños se da más contacto personal, no se ve esa actitud citadina arrogante y desconfiada, sino se siente un ambiente mas familiar, más íntimo. Hay que rescatar de cada conglomerado humano lo mejor, y no lo peor.
ResponderEliminarforastero779@hot
Muchas gracias por tu comentario, anónimo amigo. La acelerada vida cotidiana y la constante visión de caras distintas, quizá haga que en las ciudades nos olvidemos de que somos seres sentimentales, y que por lo tanto, todos necesitamos sentir la consideración, la empatía y el contacto humano.¡ Un abrazo!.
Eliminar