Siempre he pensado que era un sinsentido cuando juzgamos a personas de contextos muy diferentes al nuestro. Y cada vez más, también, cuando juzgamos a alguien que vive el mismo que nosotros. ¿Sabemos las motivaciones reales de los demás para actuar como lo hacen?. ¿Practicamos la empatía?.
Por ejemplo, gente que vive en un muy diferente espacio cultural: Suelo poner como ejemplo que si yo hubiera nacido en las montañas de Afghanistan seguramente sería un talibán, porque es lo que se vive allí.
Es por ello que pienso que muchos de ellos, seguramente son buenas personas en relación al concepto colectivo de bueno-malo que hay en su sociedad. Pueden ser caritativos, amables y desear el Imperio de la Sharia al mismo tiempo.
Así pues, me parece incorrecto juzgar alegremente, y hablar de buenos o malos en función de mis parámetros culturales de persona del siglo XXI y en Occidente.

Eso no quita, que desde mi perspectiva de sujeto nacido en Occidente considere que a algunas personas de mi misma época, (como a los talibanes actuales), no queda otra que combatirlos, porque, al fin y al cabo, luchan para imponer una forma de vida, no sólo a sí mismos, sino a los demás Afganos sin entender eso de "vive y deja vivir". Y todo esto, desde nuestra perspectiva moral, no es justificable.
¿Pero realmente puedo decir que en este aspecto nosotros tenemos razón?. ¿No sería más correcto decir que a nosotros nos parece que nuestra postura es la correcta?. ¿No sería tratar de imponer la moral del más fuerte?. Sí, así es, y aún así la secundo.
Hilando más fino, eso se puede trasladar a cuestiones más cotidianas. Nos pasamos buena parte de la vida hablando de los demás, y no siempre para bien. Recuerdo un documental que decía que los cuchicheos son necesarios e inevitables en las sociedades humanas, porque siempre necesitamos conocer nuestro puesto en relación a los demás. Muy curioso, pero ¿no somos demasiado severos con los demás?. ¿Qué sabemos nosotros de las motivaciones ajenas para hacer lo que hacen?: la mayor parte de las veces, sólo meras suposiciones.
Más disparatado aún, es cuando nos queremos elevar moralmente por encima de las personas que vivieron en otro tiempo. Aveces nos envalentonamos y afirmamos cosas como: "si yo hubiera vivido en Alabama en 1860, hubiera denunciado la esclavitud". Eso no tiene sentido. Estoy seguro de que si te subieras a una máquina del tiempo y viajaras a esa lugar y época, así harías, pero si hubieras sido un blanco sureño de 1860, lo más probable es que fueras esclavista. Esa es la realidad. Y si hubieras nacido en el Imperio romano, lo más probable es que te divirtieras yendo al circo a ver como mueren animales y personas.
Por supuesto que cabe la posibilidad de que no fuera así. De que fueras un "afrancesado " en la España de principios del SXIX, en lugar de los que gritaban "viva las cadenas". También puede que aceptaras como cierta la tesis de la evolución en cuanto las dio a conocer Darwin en el mismo siglo. Puede ser, pero ambas cosas son muy improbables.
La clave está en que no somos mejores, ni siquiera muy diferentes a las personas de otro tiempo o lugar, ni más listos, solidarios o sabios; sólo tenemos circunstancias diferentes que nos llevan a pensar diferente.
Entender que ha habido una evolución moral en la humanidad en su conjunto es correcto. Y siempre se ha debido a unos pocos que empezaron a pensar diferente. Pero vernos con algún tipo de superioridad moral con respecto a la generalidad de los que vivieron en otro tiempo o cultura, refleja a mi modo de ver, poca reflexión al respecto.

"si yo hubiera vivido en Alabama en 1860, hubiera denunciado la esclavitud". Eso no tiene sentido.
ResponderEliminarAsí es, no tiene sentido porque hubieron negros libres que tuvieron esclavos y hasta lucharon a favor del ejército confederado. Como bien dices, hacían lo que toda una sociedad hacía, aunque esos negros esclavistas fuesen también víctimas tiempo atrás, por eso le doy tanto valor a quienes llevan la contraria a la mayoría.
http://3.bp.blogspot.com/-hZEnJ587Dug/U3ap7GQM9KI/AAAAAAAAJFc/B_F8kgmpgCs/s1600/A+lone+man+refusing+to+do+the+Nazi+salute,+1936.jpg
Gracias Daniel. Una vez leí que los esclavistas "blancos" rara vez capturaban ellos a sus víctimas. Lo más habitual era que las compraran a otras tribus enemigas que les hacían el trabajo sucio. Digamos que si hubiera que hablar de culpabilidades, habría que hacer muchas matizaciones.
EliminarAunque no era el tema que planteo, sino que en una época en la que se debatía "científicamente", si los nativos de las colonias tenían alma, no podemos ponernos por encima de esa gente, porque nuestra capacidad moral y de aprendizaje es la que es, y seguramente hoy hacemos cosas que en el futuro pensarán que son abominables.
Digamos que hoy tenemos una perspectiva, unas enseñanzas del pasado, unas referencias y una evolución, que lógicamente esa gente no tenía. Es por eso que nosotros seríamos básicamente como cualquier otra persona media de la época. Ni más ni menos.
¡Un abrazo!
Siempre ha habido gente empática y compasiva a lo largo de la historia humana. Pero por esa misma condición, al igual que en nuestros tiempos, nunca llegaron a ser líderes o reyes. El error es pensar que todos los humanos son iguales: somos congéneres, pero existen diferencias obvias no solo en la altura, el peso, el color de los ojos o la inteligencia sino también en la calidad moral. O sea, que siempre ha habido buena gente y siempre ha habido hijos de puta. Pura variabilidad: como la que hay también en los demás animales (no todos los gatos o todos los perros o todos los toros son iguales), por mucho que los palurdos especistas se empeñen en lo contrario. ¡Un abrazo, Adolfo!
ResponderEliminarHola Nico, gracias por tu comentario. Yo creo que lo que dices es incuestionable. Si no recuerdo mal, hay un idea en derecho que es la de no enjuiciar a alguien por cometer un acto que en el momento de hacerlo no era delito. Va por ahí mi idea.
EliminarCiertamente en todas las épocas y culturas ha habido gente buena y mala, pero tanto a unos como a otros sólo se les puede juzgar en el marco moral de su tiempo y lugar. Hacer otra cosa sería absolutamente injusto.
¡Un abrazo!